
Begoña Gómez, y ¿el juez prevaricador?
Resulta muy significativo, que el desbarre que diversos medios arremeten contra la esposa del presidente del gobierno, obvian lo fundamental de toda esta polémica, que las actividades objeto de las acusaciones, de la Cátedra, de TSC, de la Universidad Complutense, persigue únicamente fines no lucrativos, en beneficio del planeta a través de la investigación, formación y alianzas, de índole social, y medioambiental sostenible, promoviendo para ello la responsabilidad social de las empresas.
Las pruebas y la realidad son muy evidentes, todo un ejemplo de coherencia, actitud y comportamiento cívico a favor del desarrollo solidario de la humanidad. Vean la propia web.
Que bajo estas premisas que son al fin y al cabo, las pretensiones perseguidas, muy loables y admirables, por la pareja de Pedro Sánchez, tergiversando los hechos, como si la finalidad, no fuese relevante, resulta muy sospechosa en esta campaña del todo vale para desprestigiar al rival político.
A Begoña Gómez, hasta la fecha no se le ha podido achacar ningún enriquecimiento personal ni lucrativo, todo lo contrario, ha puesto sus conocimientos e inquietudes personales al servicio del interés general.
Sus estudios a través de escuelas Superiores de formación con convenios con universidades, como podría ser homologables al CEU y universidades privadas, obtuvo sus estudios, completándose con otras titulaciones sr de la materia, destinados a la formación de líderes y gestores para empresas que conocemos como Responsabilidad social.
Sus orígenes familiares humildes provenientes de núcleos rurales de la llamada España vaciada, propicio que estos con su emprendimiento, fruto de ello lograran situarse en un nivel medio económico y social, anteriores a su relación con el actual presidente de gobierno.
Posteriormente, con su independencia laboral y económica, siguió al frente de entidades que perseguían estos fines, en África y otras ONG de relevancia mundial, consiguiendo con su labor y mediación su implantación como sede principal en España, como ha sido el de la Organización mundial de turismo, con más de 160 estados miembros, dependiente de la ONU, que muchos países perseguían conseguirlo, y los periodistas de partido lo relatan como un negocio particular de Begoña. Todo un desquicio intelectual.
Que empresas que tienen destinados ingentes recursos para estos fines, hayan apoyado nimiamente estas iniciativas, y estén por la labor, incluso teniendo en cuenta que estas relaciones puedan ser positivas para su trayectoria comercial, como es normal en las relaciones comerciales competitivas, que ahora se vean perseguidas por la turba mediática encima tiene miga.
Y si para ello se presta un magistrado conservador, prorrogada su jubilación, padre de una edil del P.P., con clara relación ideológica con los acusadores de extrema derecha, basados en informaciones periodísticas que no aportan pruebas alguna de enriquecimiento personal, rechazando de oficio los informes de la UCO , de la Fiscalía, y del propio TS prohibiendo la apertura de diligencias y causas sin pruebas, con solo informaciones de prensa, con una clara instrucción prevaricadora al objeto de influir en la campaña electoral, hay que ponerse a pensar que ocurre en este país y en la justicia.
En cambio, por un momento solo hay que comparar las parejas de los distintos líderes políticos de la oposición, ya que de ello se trata.
La señora del líder del P.P, Feijoo, una rica señora de negocios que entre otros obtiene, en primera línea del mar licencia para hacerse con una villa en pleno dominio público terrestre, con puerto para embarcación privada, incumpliendo el PGOU y la ley de Costas. La pareja de la presidenta de la Comunidad de Madrid, señora Ayuso, se enriquece con la venta de mascarillas en pleno Covid, y con ello compra y reforma sin licencia un piso de alto standing y un vehículo de alta gama Maserati. Abascal no se queda atrás, con sus esposas y los chiringuitos creados para el mismo. Y ellos son el ejemplo.
Desde luego no todo vale en democracia.


