Movimiento Sumar: una oportunidad para la regeneración democrática

La Asamblea de Movimiento Sumar constituye mucho más que un proceso interno de renovación de cargos. Representa un punto de inflexión que obliga a decidir qué organización quiere ser en el futuro: una estructura que cierre rápidamente sus conflictos o un movimiento capaz de convertir una crisis en una oportunidad para profundizar en la democracia interna.

Durante las últimas semanas, la ciudadanía y los propios miembros de la organización han asistido a una sucesión de dimisiones, discrepancias públicas y debates sobre el funcionamiento interno. Más allá de las personas o de las diferentes sensibilidades políticas, el verdadero problema es otro: la sensación de que las bases han participado mucho menos de lo que exige un proyecto que nació precisamente para ampliar la participación democrática.

La democracia no comienza el día de la votación. Comienza cuando la información circula con transparencia, cuando existe tiempo suficiente para deliberar, cuando las distintas propuestas pueden darse a conocer en igualdad de condiciones y cuando cualquier miembro siente que puede influir realmente en la construcción del proyecto colectivo.

Por ello, quizá haya llegado el momento de plantear una reflexión serena. ¿No sería más coherente suspender temporalmente el actual proceso, mantener de forma transitoria a los responsables orgánicos que hoy ejercen sus funciones y abrir un verdadero proceso de regeneración democrática antes de culminar la renovación de la dirección?

No se trataría de paralizar Movimiento Sumar, sino precisamente de fortalecerlo.

Ese tiempo debería aprovecharse para impulsar asambleas abiertas en todo el territorio, favorecer el debate político entre miembros y amigos, activar comunidades temáticas permanentes, revisar los procedimientos internos y garantizar que cualquier candidatura pueda surgir en condiciones de igualdad.

Las primarias abiertas, la transparencia en la información, la deliberación pública y la participación continuada no deberían contemplarse como concesiones excepcionales, sino como la expresión natural de una organización que aspira a regenerar la política española.

La experiencia demuestra que la confianza no se recupera mediante llamamientos genéricos a la unidad. La unidad auténtica nace cuando las personas sienten que forman parte de las decisiones, que conocen lo que ocurre y que sus propuestas son escuchadas.

Movimiento Sumar dispone todavía de una oportunidad extraordinaria para convertirse en un referente de innovación democrática. Puede demostrar que las crisis también sirven para corregir errores, abrir nuevas etapas y fortalecer los proyectos colectivos.

Las personas que hoy ocupan responsabilidades políticas pueden seguir desempeñando provisionalmente sus funciones mientras se organiza un proceso plenamente abierto, participativo y garantista. No existe una urgencia institucional que impida dedicar unas semanas o unos meses a reconstruir la confianza de la organización.

La mejor dirección no será necesariamente la que resulte elegida antes, sino la que nazca de un procedimiento ampliamente compartido y reconocido como legítimo por la mayoría de sus bases.

Movimiento Sumar nació con la ambición de transformar la política española. Quizá haya llegado el momento de demostrar que esa transformación empieza por la propia organización. Abrir las puertas, escuchar a las bases, fomentar la inteligencia colectiva y convertir la participación permanente en el eje de su funcionamiento sería la mejor forma de recuperar la ilusión con la que tantas personas decidieron formar parte de este proyecto.

La regeneración democrática no puede quedarse en un lema. Debe convertirse en la práctica cotidiana de quienes aspiran a construir una política diferente.

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