Si Movimiento Sumar quiere abrir una nueva etapa, la primera decisión no debería ser únicamente renovar sus órganos de dirección. La prioridad debe ser recuperar la confianza de sus miembros y amigos, reforzando las garantías democráticas y demostrando que la organización es capaz de revisar críticamente sus propios procedimientos.
Ello exige responder de forma motivada a los recursos e impugnaciones presentados durante el proceso asambleario, revisar aquellos procedimientos que hayan generado dudas sobre la igualdad de oportunidades y garantizar que toda persona pueda participar en condiciones de transparencia y con pleno respeto a los derechos reconocidos en los Estatutos y en el Documento Organizativo.
Del mismo modo, resulta necesario revisar aquellas decisiones disciplinarias o de organización interna que hayan podido afectar al pluralismo y a la participación, especialmente cuando exista la percepción de que la discrepancia expresada de forma respetuosa ha tenido como consecuencia la exclusión de espacios de debate. Una organización democrática debe ofrecer siempre garantías suficientes para que la crítica constructiva tenga cauces de expresión y revisión.
La experiencia de estos meses también deja una enseñanza evidente: la información sobre la vida de Movimiento Sumar debe llegar primero a sus bases. No resulta coherente que miembros y amigos conozcan las principales crisis internas, dimisiones o conflictos a través de los medios de comunicación mientras los canales oficiales permanecen insuficientemente activos o no ofrecen explicaciones suficientes. La transparencia empieza por respetar el derecho de quienes sostienen el proyecto a estar informados.
Por ello, la mejor salida a la situación actual no pasa únicamente por culminar un proceso electoral acelerado, sino por abrir un nuevo tiempo de regeneración democrática. Mantener provisionalmente a los actuales responsables en funciones mientras se impulsa un proceso plenamente abierto, con asambleas territoriales, comunidades temáticas, primarias realmente abiertas y plenas garantías para todas las candidaturas, permitiría reconstruir la confianza y fortalecer la legitimidad de la futura dirección.
La inteligencia colectiva de miles de miembros y amigos constituye el mayor patrimonio de Movimiento Sumar. Recuperar esa energía participativa es mucho más importante que cerrar rápidamente una crisis organizativa. Porque la unidad no nace del silencio ni de la uniformidad; nace de la confianza, de la transparencia y de la convicción de que todas las voces pueden contribuir a construir un proyecto común.