Movimiento Sumar: una oportunidad para la regeneración democrática

La Asamblea de Movimiento Sumar constituye mucho más que un proceso interno de renovación de cargos. Representa un punto de inflexión que obliga a decidir qué organización quiere ser en el futuro: una estructura que cierre rápidamente sus conflictos o un movimiento capaz de convertir una crisis en una oportunidad para profundizar en la democracia interna.

Durante las últimas semanas, la ciudadanía y los propios miembros de la organización han asistido a una sucesión de dimisiones, discrepancias públicas y debates sobre el funcionamiento interno. Más allá de las personas o de las diferentes sensibilidades políticas, el verdadero problema es otro: la sensación de que las bases han participado mucho menos de lo que exige un proyecto que nació precisamente para ampliar la participación democrática.

La democracia no comienza el día de la votación. Comienza cuando la información circula con transparencia, cuando existe tiempo suficiente para deliberar, cuando las distintas propuestas pueden darse a conocer en igualdad de condiciones y cuando cualquier miembro siente que puede influir realmente en la construcción del proyecto colectivo.

Por ello, resulta legítimo plantear una reflexión de fondo. ¿No sería más coherente suspender temporalmente el actual proceso, mantener provisionalmente a los actuales responsables en funciones y abrir un verdadero proceso de regeneración democrática antes de culminar la renovación de la dirección?

No se trataría de paralizar Movimiento Sumar, sino precisamente de fortalecerlo.

Ese tiempo debería aprovecharse para impulsar asambleas abiertas en todo el territorio, favorecer el debate político entre miembros y amigos, activar comunidades temáticas permanentes, revisar los procedimientos internos y garantizar que cualquier candidatura pudiera surgir y darse a conocer en condiciones de igualdad.

La regeneración democrática empieza por recuperar la confianza de las bases. Ello exige responder de forma motivada a los recursos e impugnaciones presentados durante el proceso, revisar aquellos procedimientos que hayan generado dudas sobre las garantías democráticas y asegurar el pleno respeto a los derechos de participación reconocidos en los propios documentos de la organización.

También resulta necesario revisar aquellas decisiones organizativas que hayan podido generar una percepción de falta de pluralismo o de insuficientes garantías para la discrepancia expresada de forma respetuosa. Una organización democrática no debe temer la crítica constructiva; debe incorporarla como un instrumento para mejorar.

La experiencia de estos meses deja además una enseñanza evidente: la información sobre la vida de Movimiento Sumar debe llegar primero a sus miembros y amigos. No resulta coherente que quienes sostienen el proyecto conozcan las principales crisis internas a través de los medios de comunicación mientras los canales oficiales no ofrecen información suficiente o llegan tarde a las bases. La transparencia empieza por respetar el derecho a estar informados.

La mejor salida a la situación actual no consiste únicamente en culminar un proceso electoral acelerado, sino en abrir una nueva etapa basada en la participación permanente, la deliberación, la transparencia y la rendición de cuentas. Las asambleas territoriales, las comunidades temáticas, unas primarias realmente abiertas y la igualdad efectiva de oportunidades para todas las candidaturas permitirían reconstruir la confianza y fortalecer la legitimidad de la futura dirección.

Movimiento Sumar nació con la ambición de transformar la política española. Quizá haya llegado el momento de demostrar que esa transformación empieza por la propia organización. Abrir las puertas, escuchar a las bases y situar la inteligencia colectiva en el centro del proyecto sería la mejor manera de recuperar la ilusión con la que tantas personas decidieron formar parte de este movimiento.

Porque ninguna organización puede regenerar la democracia del país si antes no es capaz de regenerar plenamente su propia democracia interna. Ese es el verdadero desafío de Movimiento Sumar y, al mismo tiempo, su mayor oportunidad.

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