Cómo España abandonó la principal herramienta de acceso a la vivienda para las clases medias y trabajadoras

José Joaquín Belda Gonzálvez
Agente de la Propiedad Inmobiliaria. Analista de políticas de vivienda. Autor del Libro Blanco de GEOVIVIENDA.
España lleva años aprobando planes de vivienda, aumentando subvenciones y destinando miles de millones de euros a combatir la crisis residencial. Sin embargo, el acceso a la vivienda es cada vez más difícil. Cuando una política acumula décadas de aplicación y los problemas no dejan de agravarse, resulta legítimo plantear una pregunta incómoda: ¿y si una parte del problema fuera la propia política de vivienda?
El nuevo Plan Estatal de Vivienda 2026-2030 contempla ayudas que pueden alcanzar los 85.000, 93.500 e incluso 102.000 euros por vivienda en determinadas promociones protegidas destinadas principalmente al alquiler. Mientras tanto, miles de familias trabajadoras y solventes siguen sin poder acceder a su primera vivienda en propiedad.
Los datos reflejan una contradicción evidente. Según el CIS, el 93,5% de los españoles preferiría vivir en una vivienda en propiedad, pero el 80,6% no prevé comprar una vivienda durante los próximos dos años. No existe una renuncia a la propiedad. Existe una expulsión progresiva de millones de ciudadanos del mercado de compra.
La mejor prueba del fracaso del modelo actual es la vivienda protegida. España pasó de construir más de 68.000 viviendas protegidas en 2008 a apenas 12.858 en 2025. La caída supera el 80%.
Estamos ante el colapso de la vivienda protegida en España.
Durante décadas, la vivienda protegida permitió que cientos de miles de familias trabajadoras accedieran a una vivienda, acumularan patrimonio y alcanzaran mayor estabilidad económica. Hoy, en cambio, las políticas públicas se orientan cada vez más a mantener a esas mismas familias dentro del mercado del alquiler.
El resultado es una auténtica fábrica de inquilinos.
Cada hogar que no accede a una vivienda en propiedad continúa compitiendo por una oferta insuficiente de alquiler. Cada promoción protegida que no se construye aumenta esa presión. Y cada nueva ayuda que no incrementa la oferta termina actuando sobre un mercado ya tensionado.
Desde el Libro Blanco de GEOVIVIENDA proponemos recuperar el acceso a la propiedad como eje estratégico de la política de vivienda mediante una nueva Vivienda Protegida Tasada 2.0, un Cheque Vivienda vinculado a los ingresos familiares, avales públicos, hipotecas de cuota blindada y una fiscalidad reducida para la primera vivienda habitual protegida.
No se trata de sustituir el alquiler social. Se trata de recuperar el equilibrio perdido.
Porque facilitar la compra de una primera vivienda no solo beneficia a quien adquiere una casa. También libera viviendas de alquiler, aumenta la oferta disponible y reduce la presión sobre los precios.
La gran derrota de la política de vivienda ha sido abandonar el acceso a la propiedad como herramienta de movilidad social.
La verdadera política de vivienda no consiste en administrar indefinidamente la dependencia residencial. Consiste en permitir que las familias alcancen autonomía, estabilidad y patrimonio propio. Y pocas políticas públicas son tan eficaces para conseguirlo como facilitar el acceso a una primera vivienda en propiedad.