
El incendio de Torrellano Alto, con siete vehículos calcinados, es solo el síntoma visible de un desorden territorial profundo: más de cien campas irregulares ocupan suelo rústico porque el aeropuerto —ubicado en término de Elche y batiendo récords de pasajeros— sigue sin conexión ferroviaria. Esta ausencia genera colapso viario, deterioro paisajístico y una dependencia absoluta del coche.
Elche soporta un Cercanías obsoleto, de vía única y sin electrificación, incapaz de vertebrar la movilidad metropolitana. La prioridad real es ejecutar la conexión directa Torrellano–Aeropuerto, ya diseñada, y no seguir desviando inversiones hacia la segunda fase de la Variante, orientada a completar la red arterial de Alicante. La estación AVE de Matola, infrautilizada, debería integrarse en un sistema ferroviario coherente que conecte aeropuerto, Torrellano, Elche y el Parque Empresarial.
Mientras llega la obra definitiva, Ayuntamiento, Generalitat, Aena y Ministerio deben implantar una lanzadera continua Torrellano–Aeropuerto–Parque Empresarial–AVE Matola y modernizar de inmediato el Cercanías con trenes híbridos. Solo así se reducirá la presión sobre las campas y el caos de accesos.
El PP de Elche reclama ampliar el aeropuerto sin resolver antes la movilidad, y presenta como E‑TRAM un autobús sin raíles que no aporta ninguna conexión estructural. El PSOE, lejos de exigir al Ministerio, utiliza el fracaso del E‑TRAM para atacar al PP, ocultando su propia pasividad.
Mientras los políticos ilicitanos se pierden en debates estériles, Alicante coordina proyectos y capta inversiones millonarias. Elche queda relegada, sin calendario, sin interlocución y sin estrategia ferroviaria.
Elche necesita prioridades claras: conexión ferroviaria al aeropuerto, integración con el AVE de Matola, modernización del Cercanías y planificación metropolitana real.